domingo, 9 de enero de 2011

tarde en casa

No sé muy bien si te lo he contado ya, pero mi habitación esconde el objeto más maravilloso del mundo (al menos, para mí).



Se trata de una maleta de cuero.



Sí, sí, una maleta, de esas que se utilizan como un baúl, de las que tienen dos cerraduras de metal a los lados del asa y cuyas esquinas aparecen reforzadas.

Creo que ya no recuerdo cuánto tiempo hace que está en la segunda repisa de la primera estantería de mi cuarto. ¿Diez años? ¿Quince? ¿Tal vez veintiuno? Y sin embargo sí recuerdo qué fue lo primero que guardó... ah, por si no te lo he dicho, ella siempre ha escondido "lo más valioso" de cuanto tenía! "Lo más valioso" es ese objeto que llegado el caso ( y esperemos que no llegue nunca...) en un supuesto incendio sería el que salvarías.

Y tú pensando: "Ya sé dónde guarda Elena su dinero" ... pues no! Qué poco me conoces... nunca haría que el dinero ocupara un llugar tan privilegiado como este...




GUARDA TESOROS

Lo primero que recuerdo haber considerado como un tesoro fue una revista. Y después de tantos años la sigo considerando como tal:
-Ilustraciones con sabor a navidad. Letras de colores. "El País".
-y junto a la revista, una tortuga cubana.
-y junto a la tortuga, una libreta celta.
-y junto a la libreta celta, un trozo de papel de regalo.
-y un diario de papel de aguas.
-y un lápiz de rama de castaño.
-y una canica de vidrio blanco.
-y un libro antiguo escrito en italiano.
-y una historia de lechuzas.
-y una fotografía antigua de mis abuelos.
-y unas gafas antiguas.
-y el envoltorio de un bombón suizo.
-y un marcapáginas pintado a mano.

-y una carta dirigida a tí que nunca me atreví a enviar.